¿Es posible darle sentido a la muerte?
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| Foto: Google |
La muerte desde un principio
es a lo que nadie puede escapar,
la muerte es el culmen
de la vida del hombre.
Así como, la vida es necesaria para el hombre, también
lo es la muerte; puesto que, si las personas vivieran para siempre, en algún
momento empezarían a anhelar la muerte. Muchas personas intentan no pensar en
ello. Muchos apartan la idea de que exista la muerte. Pero, ¿es posible darle
sentido a la muerte? Ante esta interrogante, el hombre busca una respuesta,
formulando más preguntas y tratando de enfrentarse a ella.
Tanto, la filosofía como la religión no ha estado
ajena a esto, y desde tiempos antiguos se ha
preguntado por la muerte, por su desgracia
en la existencia del hombre
y, por lo que le conlleva a este después de ella.
Gabriel Marcel “procura interpretar la relación del
hombre con su muerte, no a partir de la
anticipación de la propia muerte sino a partir de la muerte del otro.
El saber acerca de la muerte no nos
llega de primera
mano. Claro es que no se tratará
de otro cualquiera, sino del otro que amamos”
(García, 2008, pág. 257). Pero, el hombre debe comprender que la muerte no
está, en el ser de la otra persona, sino que la muerte es la posibilidad última que hace asumir nuestra
propia existencia. A partir
de esta compresión el hombre comprenderá su propia muerte en un espacio y tiempo.
Heidegger nos conduce a pensar, si es que la filosofía
es importante para la vida: pues se trata, sobre la finitud 1 del “DASEIN = ser ahí” del hombre,
para Heidegger la finitud del ser es muy importante, siendo la totalidad de la
propia existencia del hombre, dentro de un principio y fin.
Para Heidegger, afrontar la muerte es la más difícil
para el hombre, porque nunca la quiere afrontar. Entrando la existencia
inauténtica. Para Heidegger, la mayoría de las personas se entregan a una
existencia inauténtica, porque no quieren afrontar la idea de la muerte, sino
que la niegan. Debido a que la muerte solo les pasa a los otros, pero no a uno
mismo; buscando alargar la idea de una muerte.
Pero, la muerte está en torno a una existencia
autentica del DASEIN, pues, el hombre sabe que morirá y eso no le impide
vivir, viviendo con alegría cada día. El hombre
sabe que puede morir en cualquier momento. Por eso, la muerte no se refiere a
nadie más, sino solo a mí, La muerte
no lleva al hombre a ninguna parte,
solo a su aceptación, pues no se sabe
si hay algo más después de ella; por eso nadie puede morir por nadie.
De modo, que la muerte
para el cristiano
es el fin de la vida, pero al mismo tiempo el inicio
de una nueva, que estuvo en relación con el vivir del hombre antes de su
muerte. A pesar de que la muerte sea un acontecimiento de la vida, este no se puede
considerar como uno realmente, puesto que no se vive por uno mismo, pero,
si lo viven las otras personas.
Joseph Gevaert2 afirma: “La
muerte confiere a la existencia humana un sentido de totalidad. Pero esto no
significa que la muerte sea una especia de acuerdo final o como el último
capítulo de un libro determinado…Cuando llega la muerte,
se acaban las posibilidades y resulta imposible cambiar el sentido de la
vida. El tiempo de nuestra vida, al
estar limitado por la muerte, cobra una absoluta seriedad en cada uno de sus momentos. Incluso
desde una perspectiva filosófica tiene sentido decir que la vida es una “prueba”,
porque mientras se vive sólo se es
posible buscar, intentar orientarse a distintas actividades, pero solo durante
un terminado tiempo y con posibilidades que se agotan. Con la muerte cesa la
última posibilidad” (Gevaert, 2003, pág. 305). Debido a lo que ya se ha hecho
en vida, ya no se puede retomar por el hombre
mismo.
Por lo que, la muerte si tiene sentido, pero siempre quedara la
interrogante Si, ¿Hay vida después de la muerte? Lo cierto es que la vida es lo
más preciado que el hombre puede tener, pero que al final es dolorosa, y triste
para las otras personas, mas no para el que muere.
Pero la muerte también adquiere
sentido cuando se ha vivido
bien, puesto que para quienes han sabido vivir, la muerte se
convierte en un descanso esperado. En la medida en que el hombre sea consciente
de la muerte esto le permitirá vivir cada día y cada momento lleno de
agradecimiento, como dirá San Francisco con la hermana muerte, aceptándose como
una realidad a la que todo hombre llega en el día menos esperado.
Referencias
García, J.
(Diciembre de 2008). Amor, muerte y esperanza : reflexiones desde. Vida y Ética.
Recuperado el 25 de Abril de
2018, de http://bibliotecadigital.uca.edu.ar/repositorio/revistas/amor-muerte-esperanza-
reflexiones-marcel.pdf
Gevaert,
J. (2003). El problema del hombre:
Introducción a la antropología filósofica. España: Salamanca.
Rivara, G. (Julio- Diciembre de 2010). Apropiación De La Finitud:
Heidegger Y El Ser Para La Muerte. En-claves
del pensamiento, 61-74. Recuperado el 24 de Abril de 2018, de http://www.scielo.org.mx/pdf/enclav/v4n8/v4n8a4.pdf

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